Posteado por: Fray Rabieta | 25 agosto 2010

Van gimiendo plañideras…

No fue engañado Adán, sino que la mujer, seducida,

incurrió en la transgresión.

 (I Tim. II:14)

 Estimados cretinos:

Si no les gusta lo que sigue, a mí me gustaría que me hagan caso y que se vayan, que se vashan todos, total… lo que diré es una verdad más grande que una casa, les guste o no. De entrada nomás voy a decirles por qué no se puede ni soñar en restaurar la cristiandad: porque ya no hay más cristianos. Y voy a decirles algo peor aun, por qué no hay más cristianos (that’s the hard part, baby).

Pero antes voy a dar una vuelta. Seguramente la cristiandad comenzó a disolverse a ojos vistas con la Primera Guerra Mundial: claro que antes hubo varios jalones, varios mojones que nos iban indicando que la cristiandad se deshacía, físicamente incluso: la Reforma, la Revolución Industrial, por ejemplo, o la Revolución Francesa, para qué les voy a contar. Pero me parece que con la Primera Guerra, en Occidente comenzó un proceso de aceleración de su decadencia cuyos frutos tenemos ante la vista y que incluso se puede comprobar visualmente: cada vez hay menos blancos.

La cosa empezó sumando a las mujeres al “esfuerzo de guerra” lo que trajo como consecuencia inmediata que comenzaran a vestirse más y más como hombres, empezando por una especie de uniforme militar, para finalmente dar de mano con sus encajes, enaguas, polisones, miriñaques, refajos y corsé. Comenzaba la famosa liberación femenina, qué te crees tú. Terminada la guerra y comenzado los “años locos” las mujeres de occidente empezaron a parecerse cada vez más a su contraparte masculina: fumaban, se cortaban al rape, conseguían trabajo, porque como supo señalar el gordo Chesterton hace un siglo ya, son mujeres que dicen que no soportan que se les dicte más nada, y un ejército de ellas van a buscar trabajo de dactilógrafas.

Y, también, a manejar. Terminaron, claro está, aprendiendo a manejar a sus maridos, con lo que se podría decir, le dieron el mazazo final al mundo jerárquico de antaño. Ellas, las “liberadas” del siglo XX, bajo el pendón de la libertad―ya salían sin chaperón―enarbolaron la segunda bandera de la Revolución Francesa, la igualdad, bajo cuya bandera nos conducen hacia… hacia la tercera, que es, como sabemos, la fraternidad universal con un Papá fabuloso que nos va a cuidar a todos.

Emancipadas de la tutela de sus padres, de sus maridos, de la religión o de la moral y las buenas costumbres, las mujeres del s. XX llevaron adelante la revolución más profunda, más duradera, más deletérea que haya padecido la cristiandad en su larga historia. Y eso fue posible por muchas razones, aunque, claro está, la culpa la tienen los varones, no se llamen a engaño, a ver si esto iba a ocurrir en tiempos de Clodoveo, de Carlomagno o, siquiera, de Napoleón o de Washington. En efecto, no habría sido posible todo este “progreso” sin varones afeminados, varones débiles, quebrados, disolutos, borrachos… la lista es larga, pero tengo de hacerla: varones relativistas, varones lascivos, varones pródigos y amarretes, infieles, desesperados, estúpidos y locos. Por cada hombre que renunciaba a la reyecía de su hogar, decenas de mujeres―muchas veces, con toda razón―se rebelaban contra el Orden, contra la Jerarquía, contra la Moral y contra la Familia.

Por fin, no ya los romanos, sino los mismísimos cristianos que habían construido una civilización más refinada, más justa, y más sólida, los cristianos que habían abolido la esclavitud, reivindicado a la mujer, protegiéndola con decoro y cortesía y enalteciéndola con reverencia y gallardía, los cristianos que inventaron la caballerosidad, por pura devoción a Nuestra Santísima Madre, cayeron en aquello que decía Catón, cuando se propuso derogar la ley Oppia:

Si cada uno de nosotros, señores, hubiese mantenido la autoridad y los derechos del marido en el interior de la propia casa, no hubiéramos llegado a este punto. Ahora henos aquí: la prepotencia femenina, tras haber anulado nuestra libertad de acción en la familia, nos la está destruyendo también en el Foro.

Vosotros conocéis a las mujeres: hacedlas vuestras iguales e inmediatamente os las encontrareis convertidas en dueñas. Al final veremos esto: los hombres de todo el Mundo, que en todo el Mundo gobiernan a las mujeres, serán gobernados por los únicos hombres que se dejan gobernar por sus mujeres: los romanos.

Como ven, para Catón la cosa era impensable. Pero no lo era menos para San Pablo que recomienda a los cristianos cosas bien concretas:

Que las mujeres, vestidas decorosamente, se adornen con pudor y modestia, no con trenzas ni con oro o perlas o vestidos costosos…

Y cosas más malsonantes todavía, para los desafinados oídos modernos:

La mujer oiga la instrucción en silencio, con toda sumisión. No permito que la mujer enseñe ni que domine al hombre. Que se mantenga en silencio. (I Tim. II:9-12)

¿Qué me dicen, che? ¿Que San Pablo era “machista” (hombre que trata con prepotencia a la mujer)? ¿Que antes la cosa era así, pero ya no rige para nuestros adultos tiempos? ¿No me digan? ¿Entonces lo de San Pablo no es palabra de Dios? Entonces, apaga y vámonos: señores, ya se los dije, pero lo diré de nuevo: no sois cristianos, no hay más cristianos, porque no se puede ser cristianos y sostener semejantes cosas. Y nunca hubo un cristiano dendeveras que no supiese manejar su casa, nunca hubo un cristiano en serio que no fuera señor, que no tuviese señorío, sobre sí mismo, primero, y luego… sobre los suyos.

Yo tengo para mí que llegamos hasta aquí porque los hombres dejaron de ser hombres (de hecho, ¿no se quejan las nenas de hoy que “ya no hay más hombres”?) y porque las mujeres aprovecharon la volada y se insubordinaron para desgracia de ellas (caída de Dios, te caerás de ti misma), de nosotros, de todos. Ya lo había profetizado Spengler en su famosa “Decadencia”: corrompida la mujer, la estructura toda de occidente se vendría abajo.

Así que ganó el feminismo: ahora pueden votar y tienen iguales derechos que los hombres, ahora pueden hacer lo que les venga en gana, acostarse con quiénes quieran (con mujeres también, si a mano viene), tienen “su” vida, viven a “su” modo, y se acabó lo que se daba. Ahora pueden disponer de su cuerpo como quieran (y del cuerpo que abrigan en el seno materno, también), ahora pueden vestirse como se les antoja, embriagarse, hablar, caminar y en general, comportarse, como mejor les plazca. Y de tal modo ganaron, que casi, casi, nos atreveríamos a decir, se les fue la mano: los hombres se afeminaron, empezaron a usar iguales afeites, los muy metrosexuales, y desde luego, perdieron el poco respeto que alguna vez las mujeres tuvieron, si acaso, por ellos.

Fina obra del demonio, y por cierto, muy bien ejecutada, estoy viendo el expediente:

En el infierno, agosto de 1914.

Autos y vistos y considerando:

Que hay maridos que maltratan a sus mujeres;

Que hay otros que no las respetan, ni proveen a sus necesidades;

Que los hay que ni siquiera se ocupan de sus hijos, mucho menos de sus hijas;

Que hay varones que se aprovechan del actual paradigma social para llevar una vida disoluta exigiéndole a la mujer fidelidad y sumisión;

Que hay quienes las desprecian con misoginia manifiesta (especialmente los curas);

Por tanto, decreto: que se desencadene entre los estados cristianos una guerra de dimensión mundial, con recurso a todo el progreso tecnológico, incluyendo el bombardeo de poblaciones civiles, matanzas de mujeres y niños, a la que contribuiremos con todas las potencias a mi disposición.

Diablos todos, diablillos y todos los espíritus malignos que me escuchan: publíquese, regístrese, y háganme caso que al primero que me desobedezca, ya sabe lo que le pasará.

Sé lo que hago.

Lucifer, Príncipe del Mundo.

Y listo el pollo. Como decía una propaganda de puchos de hace medio siglo: “You’ve come a long way, baby”, has recorrido un largo camino, nena.

Cómo no. Y donde estás ahora… con tus “piercing”, y tus tatuajes, viviendo en un derpa con “tu amiga”, divirtiéndote a lo bestia en un boliche de “strippers”… ¿para qué se los voy a decir, dónde están ahora?

Ustedes ya saben.

*  *  *

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Responses

  1. 1) Reverendísimo Fraile: de mentas y en otro lado sabía de su existencia, pero ignoraba que fuese párroco en ejercicio. Recién hoy descubrí su parroquia.
    2) Carlista: afloje con el whisky, hombre. Le va a hacer mal.
    3) A 3 y demás damas aquí presentes: totalmente de acuerdo con ustedes.
    Saludos a tod@s

  2. ¡¡ Bravo, Fray Rabieta !!
    No se equivoca Ud.
    En realidad desde mi punto de vista no se trata de si la mujer trabaja o no trabaja.
    La mujer siempre ha trabajado.
    Y ha trabajado mucho.
    Muchísimo.
    Le caben, a la buena mujer, apreciado Fraile, las alabanzas con que cariñosamente llamamos a la Virgen Santa en las letanías:
    Acaso ¿no es para nosotros una “madre misericordiosa”? ¿no ha sido nuestra “casa de oro”?¿no nos ha “consolado en nuestras aflicciones”? etc.etc.
    La cosa pasa por otro lado, a mi entender.
    Con respecto a lo que dice A3 (infiero que se trata de la Sra. Beatríz) es verdad que los poderosos en cualquier época dispusieron a su antojo del prójimo para su servicio.
    Pero, en general, la mayor parte de la población hasta la “revolución industrial” vivía en el campo en su trocito de tierra produciendo el alimento para su sostén y el de los poderosos, para lo que pagaba “en especie” los impuestos.
    Para no abundar menciono la torre de la catedral de Burgos, llamada “de la mantequilla” porque su construcción se financió con un impuesto sobre dicho alimento.
    Pasa con el desarrollo tecnológico que las tareas que le daban valor al hecho de ser hombre, van desapareciendo.
    Un hombre empujaba a la intemperie a un buey de 700 kg. para uncirlo a una carreta.
    Seleccionaba a un cerdo de la piara en el chiquero,
    y lo sacrificaba, lo colgaba del aparejo y juntaba la sangre del bicho, que luego, sí, las mujeres preparaban las morcillas. A puro hachazo cortaba árboles para hacer muebles, casas, leña.
    Araba y labraba la tierra, etc, etc.
    Antes la mujer, para sobrevivir, necesitaba UN HOMBRE.
    Hoy para sobrevivir, la mujer necesita DINERO.
    Porque con dinero sustituye al hombre.
    En el supermercado consigue la carne del animal que se le ocurra y el resto de los alimentos vegetales o no.
    Llevando el caso al extremo, digo, apreciado señor Fraile, que si así lo desea, la mujer, dinero mediante, puede acudir a determinadas clínicas donde podrá hacer que la inseminen con determinada genética, a su gusto, para tener un hijo rubio, alto y de ojos azules. O como mejor prefiera.
    Mis saludos a los foristas, en especial al Carlista y su señora.
    Y para Ud. Fray Rabieta, mis respetos.
    Ricardo

  3. Plenario de la Asociación:

    Porque estimo de sumo grado beneficiosa e indispensable la labor que lleva a cabo esta noble Asociación – muchas veces mal justipreciada-, como es la defensa del más débil, en lo atinente a los planos social y zoológico, es que les escribo ahora para darles un reconocimiento a vuestra fina intuición, una aclaración necesaria y una motivada súplica, no sin antes agradecerles las palabras anteriores:

    1.- Es probable que sea como dicen. De hecho, también me gusta el ortodoxo vodka; en las noches de verano y con los pibes de la esquina, la birrita de ya reconocida trayectoria laicista y algo más la pagana pero donosa ginebrita.

    2.- Varona hace referencia a la fortaleza de la mujer, no a su valentía.

    3.- Y déjense de piropos, que nos meten celos.

    Mis más sinceros respetos,

  4. Mecai Enlahoya:

    Sucede que el Carlista le entra al whisky protestante y como al vino católico, sin mayores discriminaciones ni distingos.
    Ya me lo sospechaba yo: es un ecuménico conciliarista.

    Con ilusiones renovadas, el corazón inflamado y la mar en coche, todos suyos nuevamente,

    Los muchachos.

  5. Fray Rabieta, me avengo a que no quiera cambiar nada…, excepto el “Si, Malachi” con que comienza su respuesta. Ya que nos hemos puesto ortográficos, ese “Si” va con acento: “Sí, Malachi”, es lo correcto.

    (Ojo que A3 nos va a correr a todos…)

    Saludos cordiales.

  6. Chicas, no le den a tal punto la razón al fraile Murat !!!
    No puede ser que mientras ellos sin ocultarlo se divierten, ustedes levantan presión como niñas.
    Péguenle una trompada al teclado, abofeteen a sus novios, pero no se enganchen con estos jueguitos, que son ellos los que mantienen la cabeza fría.

  7. Muy bueno , muy claro .

    Hombre con mujer son uno solo ( una sola carne )

    Separado son cero
    QED

  8. Sí A3, parece un prosaico resumen de El Buen Amor, del P. Petit. Discúlpelos, los fanáticos son inmunes al contagio de lo poético.

    Saludos,

    El Carlista.

    Ps. ¡Y perdón Coronel!, que aunque es pez y no pes; ¡es pesca y no pezca!

  9. Leidi, me alegra entonces haber cometido solo una, que es sensibilidad, no sencibilidad !

    Con intacto cariño, borbotones de ternura y un mar de ilusiones, todos suyos,

    Los muchachos de la Asociación.

  10. De inglé no sabo niente

    Me parece que Castellani identificaba los pueblos que se mantuvieron católicos con los bebedores de vino, y a los protestantes, con los de bebidas blancas….

    A ver si el problema, en lugar de nosotras, de la industrialización, etc, lo trajo el whiskey…

  11. Corrijo: si son malhablados

  12. ¿Se sienten más hombres sin mal hablados, o mejor dicho, mal escritos, o ambas cosas?

    Cuiden su vocabulario, porque no están en un club de billar, sólo entre hombres. Este es un espacio abierto a todo el mundo, y a algunas damas, a pesar de oírlas permanentemente, nos sigue afectando la sensibilidad tanta mala palabra.

    Aunque creo que es mucho pedirle a un macho. En cambio, no, a un caballero. Que los hay pocos, pero los hay.

    A3 (utópica)

  13. Estimado Carlista: Por la web anda dando vueltas un artículo sobre las “reinas carlistas” (la Princesa de Beira, Dña. Margarita, etc.) y su papel manteniendo “pura” la doctrina frente a los desavaríos de sus esposos e hijos, muy interesante.
    Respecto a su comentario anterior, no me va a decir que su mujer si Ud. se atreve a meterse en la cocina, no lo saca carpiendo… no sea cosa que la desordene, manche, etc. De vuelta, la mujer es la reina de la casa y la familia; el hombre es bol… que trae el morfi y hace la guerra.
    Gracias por brindar a mi salud. No tengo ahora un whisky a mano, pero le dedicó un mate.
    Suyo

  14. A. de D., etc.

    Si el término varona es una traducción literal de “isha, pues de ish ésta es tomada”, entonces, todo bien. Pero no le hace falta a la mujer la “valentía” del hombre, que por lo regular, falla; acuérdese al pie de la Cruz cuántos discípulos había…

    Y ya me quiero imaginar cuánto habría durado la humanidad si fueran los hombres quienes gestaran y parieran…

    Todo el resto de su comentario, es un resumen de Petit de Murat, ¿no?

    Y disculpe si le digo que tengo especial sensibilidad a las faltas de ortografía.

    A3

  15. A3.

    Está explicado con la suficiente solvencia que el término “varona” hace referencia a la valentía con la que debe actuar la mujer, pero en absoluto a la pérdida ni olvido de su feminidad. Este olvido no es natural ni cristiano.

    También que en una pareja naturalmente el hombre es la razón y la mujer la intuición, voluntad y sencibilidad, lo que de algún modo explica las reacciones femeninas de esta entrada.

    Y el hombre es la razón porque posee una potencia abstractiva de la que la mujer carece, pero la voluntad es de la mujer, pues son ustedes quienes llevan a la praxis estos principios.

    Ahora bien, la mujer es como esponja de los principios que delimita el hombre, por lo que si él falla, habrá mal en todo lo que siga, y es lo que sucede, salvo excepciones, hoy día.

    Con sincero cariño,

    Asociación de Defensa de la Mujer y del Tatú Carreta.

  16. ¿O tal vez “whiskycito”?

  17. Sigo sin chances de afirmaciones contundentes, pero ante la posibilidad que el Coronel Kurtz esté a la pezca, el próximo va a su salú.

    Saludos,

  18. Querida Mecai,

    No solo tiene usted razón, sino que, además, es probable que más que “whiskisito”, sea “whiskicito”.
    No lo puedo afirmar, me agarra usted nuevamente en medio del ritual posterior a la cena.

    Suyo,

  19. A3, con sus berinches, confirma lo expuesto por fray rabieta en su sermón…clarito, clarito

  20. A3, con sus berrinches, no hace más que confirmar lo expuesto por fray rabieta en su sermón.

  21. Si, Malachi, pero no pienso replantear nada. El varón siempre será cabeza de la mujer y por tanto, siempre responsable. Por mucho lío que haga la mujer: se desprende de lo que sugiere San Pablo cuando dice que “no fue engañado Adán, sino que la mujer, seducida, incurrió en la transgresión”. (I Tim. II:14).

    No me acuerdo dónde decía Castellani:

    Mujeres quiere decir lío, lío no leve,
    de diez veces, nueve.

  22. “Le agradezco a Dios el tener hermanos, varoncitos. No sé qué hubiera pasado si me hubiese dado una hermana. Hace tiempo que estaría en cana: no le permitiría a nadie, ni a ella, desacralizarse.”
    Theseus, que pelotudo sos. Un protestante puritano como vos nunca madura. No soportas que las mujeres sean pecadoras también. Eso no es cristiano.

  23. Creo entender a lo que apunta el Fraile.

    Sin embargo, justo es recordar que el régimen tradicional es el matriarcado, no el modelo victoriano del “sexo débil”. Siempre la que mandaba en la casa (en el hogar) era la mujer. Hubo razones biológicas y genealógicas por lo que esto se ha dado históricamente, pero fue así. E, incluso, hubo casos de mujeres fuertes como Leonor de Aquitania, que abofeteaba en público a sus hijos ya adultos (Guillermo, Ricardo Corazón de León y Juan Sin Tierra), como Irene de Bizancio poniendo en su lugar al “gigante” Bohemundo de Tarento, Adela de Normandía haciendo volver a su esposo a Tierra Santa para terminar de cumplir su voto de cruzado, y un larguísimo etcétera.

    En defensa de A3, debemos recordar lo que decía San Jerónimo cuando lo criticaban por enseñar teología a las numerosas mujeres que lo acompañaban en sus peripecias.

  24. Solamente quería comentar desde la cocina, rodeada de platos, cumpliendo con mi deber de Estado, que me veo obligada a trabajar fuera de mi lugar natural-a esta hora también-: “hoya” es la de Esquel; “ollas”, lamentablente son las que sobran para lavar…

    A3: son incurables. Pero nos precisan igual

  25. Fray Rabieta, disculpe esta nueva entrada, pero no quedó muy clara la referencia que hice a la rebelión femenina en el comentario anterior.

    Espero que así se entienda mejor:

    “O sea que la primera rebelión femenina NO SE DEBIÓ A LA DEBILIDAD DEL VARÓN. Por el contrario, esta debilidad del varón FUE INDUCIDA por la mujer. ”

    Gracias.

  26. Fray Rabieta, Ud. dice “Yo tengo para mí que llegamos hasta aquí porque los hombres dejaron de ser hombres”.

    Es cierto: somos una vergüenza… Pero no se olvide que el primero de nosotros nos dejó mal parados para toda la cosecha:

    “(…) tomó de su fruto y comió, Y DIO TAMBIÉN A SU MARIDO (QUE ESTABA) CON ELLA, Y ÉL COMIÓ TAMBIÉN.” Gn 3,6

    “A Adán le dijo: POR HABER ESCUCHADO LA VOZ DE TU MUJER Y COMIDO DE ÁRBOL DEL QUE YO TE HABÍA PROHIBIDO COMER, será maldita la tierra por tu causa…” Gn 3,17ss.

    O sea que la primera rebelión femenina NO SE DEBIÓ A LA DEBILIDAD DEL VARÓN. Por el contrario, FUE INDUCIDA por ella…

    Yo que Ud., replantearía el sermón.

    Y verá que saltarán derivaciones insospechadas.

    Dios lo bendiga.

  27. No se gaste, Fraile. No lo entenderán. Sería como querer explicarle los colores a un ciego de nacimiento.

  28. Ayer nomás, luego de la cena, estaba tomándome un whiskisito -que es digestivo-, y leyendo este sesudo sermón.
    Mientras tanto, y como no podía ser de otro modo, mi señora levantaba la mesa y lavaba los platos.
    Luego de leído, la cosa se dio más o menos así:

    – Querida, venite a leer el sermón del fraile.
    – Qué, ahora además los sube a Internet.
    – No, del otro.
    – Esperame, que tengo que lavar una pila de platos, hoyas y demás.
    – Bueno – le dije mientras me servía otra medida de un nacional que se deja tomar-.
    – A ver. Mmmmm.
    – ¿Y?
    – Totalmente de acuerdo.

    Moraleja: si te casás con una reaccionaria te evitás la mitad de las peleas (pero la otra mitad son mucho peores).

    Saludos,

    El Carlista.

    Ps. para ser franco, si fuese soltero, me encolumnaría con A3, como técnica de levante.

  29. ¿Cuándo dije que fue santa y arquetipo de mujer? es sólo un ejemplo del siglo XIX, para que vea que no era sólo después de la guerra que las mujeres trabajan. Aparte de que con todos los partos y su enfermedad, ya me parece que bastante tuvo. Es que desde siempre, las mujeres no sólo paren con dolor, sino que, además,se ganan el pan con el sudor de la frente muchas veces. Doble castigo. Y se sienten inclinadas a los hombres, pero éstos las dominan. Consecuencias del pecado original. Parece que al principio no fue así.

    Sí, lo dirá Santa Teresa, pero no tengo por qué estar de acuerdo.

    En que buena parte de la culpa es de los hombres, estoy de acuerdo, porque si se supone que son la cabeza de la familia, y hacen todo lo contrario de lo que tienen que hacer, siendo unos irresponsables ilimitados y unos infieles inveterados, ¿me puede decir cuánto iba a durar la familia? Pasó lo que tenía que pasar.

    Theseus, si es por experiencia, creo que tengo más hermanos varones que usted, y mujeres positivamente. Y le agradezco su suposición tan caballeresca…

    Pero, bueno, Santa Teresita, que no sé si también será un invento de algún cura o de varios, para el fraile avinagrado que dirige esta bitácora, en su viaje por Italia, cuando vio cómo se les impedía el acceso a muchos lugares a las mujeres so pena de excomunión, ya decía que las últimas serán las primeras.

    Pero, ya estoy acostumbrado a que los hombres siempre ganen las discusiones, que, por otro lado, son lo más infructífero que hay.

    Si usted mismo reconoce que los hombres han sido y son infieles a su misión, me da la razón para que esté harta de tantos machos, que no hombres. Y le aclaro que entiendo que esté harto de feministas, yo también.

    A3

  30. Audi, A3, sólo dos cosas:

    Como santa y arquetipo de mujer, Celia Guérin es un invento del P. Piat (y don Martin… pobrecito, dejémoslo en paz).

    Y Teresa la Grande le decía a sus carmelitas “debemos andar como varonas”.

    Ahora, en mi homilía le echo todas, pero todas las culpas, a los hombres, mujer.

    Un poquitín harto de tantas feministas.

    F. R.

  31. Grande Rabieta!!

    Lo mejor suyo que he leído. Pura verdad, de la A a la Z.

    ¿Qué le apuesto que las mulieres que lo lean no lo van a entender en profundidad?

    Agárrese, Fraile, que se le van a ir a la sacristía como pibe a las tortas.

    Le agradezco a Dios el tener hermanos, varoncitos. No sé qué hubiera pasado si me hubiese dado una hermana. Hace tiempo que estaría en cana: no le permitiría a nadie, ni a ella, desacralizarse.

    Y sin embargo, qué cosa maravillosa las mujeres de veras. Mi madre, la primera de ellas.

  32. Y, sí, Fray Rabieta, me contagió su sulfuramiento…

    A3

  33. Estimado fraile: primero, a ver si se deja de rabiar. Está un poco monotemático, últimamente, con eso de echarle la culpa de todo a las mujeres.

    Su sermón me sugiere un sinfin de comentarios, pero no lo voy a atormentar, no quiero que le suba la presión de tanta cólera. Sólo acotar que la mujer ha trabajado siempre fuera de la casa, y para darle dos ejemplos que no pueden ser calificados de “feministas”, baste pensar en Mamá Margarita, la madre de Don Bosco, que salía a trabajar al campo para mantener a su familia (incluido un hijo de su difunto marido). Y Célie Guérin, la madre de Sta. Teresita, tenía su pequeña empresa de “Point d’ Alençon”; y que era fundamental en el mantenimiento de la familia, lo muestra el que M. Martin dejara su relojería para convertirse en “socio” de la empresa.

    Tal vez, antiguamente, las que no trabajaban eran las mujeres de “clase alta”; pero la vasta mayoría pertenecían y pertenecen al “pueblo”, por lo que trabajaban duramente; claro, no tenían, en general, acceso a trabajos “liberales”. Pero sí a duras faenas y a trabajos artesanales.

    Y con respecto a mandar, le diré que aún estaba en pie la Cristiandad cuando Isabel la Católica era reina, y si nos remontamos más atrás, verá que no fue el único caso. Y que yo sepa no era una reina consitucional, que reina pero no gobierna. En ese sentido, las monarquías eran más “feministas” que las democracias actuales.

    Bueno, si le parece que votar es una forma “real” de participar en el gobierno del país, allá usted. A mí me parece que no influye grandemente. Así que no sé por qué le inquieta que las mujeres puedan votar.

    ¿Qué tendrá de criticable que las mujeres manejen? ¿Acaso será el hecho de que la mayoría de los accidentes mortales tienen por causantes a los varones?

    No sé si Santa Catalina de Siena habrá sido muy moderna, ni tampoco Santa Hildegarda, que predicaba ante obispos y sacerdotes. Y los monasterios femeninos y masculinos que dependían de una abadesa…, no sé cuán corrientes son hoy en día.

    Me merece un gran respeto la Antigüedad romana, pero en cuanto a su concepto sobre la mujer y los niños, francamente… ¿No fue Cicerón que vendió a su mujer para pagar deudas?

    Ahora, eso sí, casi toda la humanidad está obligada a asumir trabajos mecánicos, despersonalizadores, rutinarios, inhumanos, creo que eso es lo condenable, no el hecho de que las mujeres trabajen. Sino el tipo de trabajo mecanizado que exige la actual trama de la “de-sociedad” en que vivimos. Desde luego, no voy a negar la importancia de que la mujer pueda permanecer en el hogar criando a los hijos, pero tampoco se puede idealizar ni suponer que las mujeres antes se la pasaban 100 % entregadas a las tareas domésticas. Dígame, si no, por qué tenían en las familias “bien” mucamas, amas de cría, gobernantas, etc., etc. Las mamás tenían tiempo libre, y en algo lo emplearían. Claro, ahora, se ha reemplazado todo eso con los jardines de infancia y el colegio doble turno. En fin, no es que me parezca mejor la situación actual, pero concuerdo con ud. en que en después de la guerra del 14 se dio una aceleración del proceso; pero, no obstante, ya venía bien adelantado, y el trabajo femenino no fue el único ni el más importante factor.

    Si es por ello, tal vez habría que ver hasta qué punto la “romanización” de la ley y de las costumbres en cuanto al papel de la mujer en la sociedad que se dio en el Renacimiento, no estará en el origen de una reacción pendular; que, por otra parte, no condujo a un equilibrio, sino a una imitación del hombre, con lo que, de una manera u otra, se aceptaba, inconscientemente o no, que en realidad “el arquetipo” de la mujer era el varón. En fin, algo del concepto de que la mujer es un hombre castrado. Y esto viene de lejos, recuerdo haber oído (perdón, pero cito de memoria) que cuando murió Santa Teresa, algún contemporáneo suyo, ilustre, comentó que había muerto un gran hombre. Desde luego, no me parece para nada elogioso que se diga eso de una mujer, pero por lo visto, para ese fulano, como para tantos, una mujer sólo vale en la medida en que sea como un varón.

    Un poquitín harta de tantos machos.

    A3


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