Posteado por: Fray Rabieta | 7 mayo 2010

Reverendos imbéciles

Yendo un poco más lejos, se postró en tierra.

(Mc. XIV:35)

Mis dormidos babiecas:

Así rezaba Cristo, postrado en tierra, tributando un culto reverente al Altísimo. Si Cristo rezaba así, con tanta humildad, ¿cómo deberíamos rezar nosotros?

Y claro, siempre regirá el dicho, “lex orandi, lex credendi”, la fe es la ley de la oración, se reza según lo que se cree. ¿Y bien? Si ustedes quieren averiguar qué creen los progres, fíjense en su liturgia, en sus cancioncillas, en sus guitarritas, en las poses que adoptan durante la Santa Misa, más todo lo que quitaron, lo que les falta: no hay altar para el sacrificio, es sólo una mesa para comer entre amigos; no hay incienso, ni velos en cuaresma, ni lenguaje mayestático, ni silencios, ni cuidadosas rúbricas: el cura hace de showman, la plebe se balancea al compás de ritmos seculares y desacralizantes, las mujeres se visten de cualquier modo… si acaso se visten… y todo eso significa, quiere decir que no hay reverencia hacia Dios. Somos todos—y Dios también ¿no me digan?—democráticos. En el sentido que decía Escrutopo, el diablo de C.S. Lewis, “yo valgo tanto como tú”.

No hay reverencia porque no hay sentido de la Trascendencia de Dios, porque no se entiende que Él es un fuego devorador, porque no nos damos cuenta de la distancia infinita que hay entre “El que es” y nosotros, los que no somos nada, nada más que unos miserables pecadores, seres contingentes, rescatados en el tiempo de la enemistad. Si rezamos así es porque hemos perdido la noción de que somos creaturas esencialmente indigentes, la noción del pecado, la noción de que Dios es “el totalmente Otro” (San Agustín), de que es el “que está más allá de todo” (Orígenes).

Santo Tomás Moro, a pocas semanas de su ejecución, escribió, muerto de frío y de hambre en la Torre de Londres, sobre este asunto:

Contemplemos con piedad a nuestro capitán, gimiendo y suplicando. Pues si nos aplicamos a esta contemplación, un rayo salido de esta “luz que ilumina a todo hombre que viene a este mundo” (Jn. I:9) esclarecerá nuestro espíritu para hacernos ver, reconocer, deplorar y un día corregir, no digo nuestra negligencia, nuestra pereza, nuestra displicencia, sino la cobardía, la locura, la estupidez más estúpida en la que sólo un adoquín podría incurrir, de tal suerte que, cuando nos aproximamos al Dios Todopoderoso, la mayoría de nosotros no le reza con reverencia; mas bien nos dirigimos a Él con indolencia, y medio dormidos. Así es que mucho me temo que en modo alguno lo apaciguamos: más bien irritamos a Dios y provocamos su cólera más seria.

Así escribe el santo más gracioso, más divertido, más amable que podamos recordar. Así escribe, a punto de derramar su sangre por Cristo, muerto de frío, muerto de hambre y muerto de miedo. Pero más miedo le tenía a Dios. Y por eso, se escandaliza, con toda razón, del modo en que rezamos:

¿Qué cosas no hacemos que traicionan el vagabundeo de nuestro espíritu? Nos rascamos la cabeza, nos limpiamos las uñas con un cortaplumas y nos limpiamos la nariz con el dedo. Durante este tiempo, repetimos una fórmula tras otra […] ¿No nos da vergüenza suplicar a Dios con una disposición del espíritu y del cuerpo así de demente cuando lo que está en juego, para nosotros, es tan importante? ¿Pedir perdón así por crímenes tan monstruosos? ¿Suplicar así para que Él nos evite los suplicios eternos? Incluso si no hubiésemos pecado jamás, si nos acercásemos a la Majestad de Dios con semejante desenvoltura, ¿no mereceríamos entonces tormentos eternos multiplicados por diez?

Así se expresa Tomás Moro, así también todos los santos y doctores de la Iglesia desde tiempo inmemorial. Y el gran Cardenal Newman no iba a ser excepción:

En verdad, resulta tan natural la conexión entre un espíritu reverente al adorar a Dios, y al tener fe en Dios, que lo admirable está en cómo por un instante puede alguien que tenga fe en Dios permitirse ser irreverente a Su respecto. Creer en Dios es creer que uno está en la presencia de Uno que es Santo y Todopoderoso y Todo-gracia: ¿cómo puede un hombre creer realmente eso y a la vez comportarse licenciosamente en Su Presencia? Es una contradicción en los términos. De aquí que incluso los paganos identificaban la fe con la reverencia. Creer, y no ser reverentes, adorar sin temor y como a sus anchas constituye una anomalía y un prodigio desconocido incluso entre las religiones falsas—imagínense ustedes en la verdadera…

Por eso el culto, las formas del culto—tales como doblar las rodillas, quitarse el calzado, guardar silencio, vestirse de cierto modo, etcétera, se consideran requisitos indispensables para presentarse adecuadamente ante Dios.

Y me pregunto, mis distraídos adoquines: ¿cómo vino a ocurrir que en los templos de Nuestra Santa Iglesia Católica, a lo largo y ancho del mundo entero, se topa uno, ejemplo tras ejemplo, con innumerables muestras de irreverencia? La irreverencia sistemática, vuelta sistema: lenguajes plebeyos, música candombera, cánticos imbéciles y desacralizantes,  vestidos impúdicos, prédicas seculares y todo lo demás comenzó a extenderse como una plaga ni bien se impuso a fuego y sangre el Novus Ordo y se prohibió a rajatabla el Rito de San Pío V. Y todo en nombre de una “reforma” que acarrearía “la Primavera de la Iglesia”, ja, ja, y que haría posible que sople “el espíritu del Concilio”, je, ahí lo tienen, ese dichoso “espíritu”… (pero de eso ya hablamos hace un par de semanas).

Porque, bueno, ustedes son demasiado jóvenes para recordarlo, pero todo se hizo en nombre del “cambio”, de la “renovación”, del “aggiornamento”, dando de mano con las tremendas palabras de Dios, que en boca de San Pablo nos lo advirtió clarísimamente:

…si rechazamos a Aquel que nos habla desde el cielo: cuya voz entonces sacudió la tierra y ahora nos hace esta promesa: “Una vez más todavía sacudiré no solamente la tierra, sino también el cielo”… (Hebreos, XII: 26).

¿Escucharon eso? ¿Vieron como Dios, cumpliendo con las profecías parusíacas—las de Mateo XXIV—hace temblar la tierra? ¿Y cómo se conmueven los volcanes? Según las profecías, claro está, y según el salmista:

Él mira a la tierra y tiembla

                          Él toca los montes y humean. (Ps. CIII:32).

Pero, como dice el texto de San Pablo, Dios no sólo sacude la tierra, sino que sacudirá, “una vez más todavía” el cielo, según lo prometido por Cristo mismo:

Los astros estarán cayendo del cielo, y las fuerzas que hay en los cielos serán sacudidas. (Mc. XIII:24).

¿Y qué significa, mis abominables sotretas, qué diablos significa que la tierra y los cielos serán sacudidos? Lo explica San Pablo, clarísimamente,

Indica que las cosas sacudidas van a ser cambiadas como que son creaturas, a fin de que permanezcan las no conmovibles. (Hebreos. XII: 27).

Porque es de saber que Dios “en quien no hay mudanza ni sombra de variación” (Sant. I:17), quiere que dejemos las conmovibles y nos aferremos a las inconmovibles. Y así,

Aceptando el reino inconmovible, tengamos gratitud por la cual tributaremos a Dios un culto agradable, con reverencia y temor. (Hebreos, XII:28).

Por eso digo, ¿no? Si a Dios le agrada un culto tributado con reverencia y temor, seguramente le desagradará, como decía Tomás Moro, el culto, la oración, la fe irreverente del presuntuoso progre. Y San Pablo, en el mismo texto que comentamos da la clave de por qué.

Porque nuestro Dios es fuego devorador. (Hebreos XII:29).

   ¡Fuego devorador! Fuego que hace estallar en llamas el desierto, fuego que cayó sobre Sodoma y Gomorra, fuego que vino a traer a la tierra, fuego para el cual están reservados los elementos,

…los cielos de hoy, la tierra. (II. Pet. III:7).

Ese fuego devorador exige, reclama y sólo aceptará una oración, una postura, una liturgia de toda-reverencia-es-poca.

¿Tan difícil de entender esto?

Y sin embargo impera la irreverencia como sistema, como liturgia uniformada (bueh, más o menos), como la estupidez más grande del mundo. Que ya lo decía Santa Teresa la Grande:

De devociones a bobas, nos libre Dios.

 

*  *  *

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Responses

  1. “Aquí estamos Señor,
    en tu casa otra vez,
    que alegría volverte a encontrar…”

    Esto tengo que cantar en la misa. Es lo que hay.
    Que se puede hacer? que puedo hacer? pido permiso para tocar el órgano? Traduzco cantos del Libre Vermell de Monserrat? Si tenés un consejo práctico, decimelo.

    Yo sigo creyendo que a pesar de tanta confusión en la misa común, el cuerpo y la sangre de Cristo están en la Comunión, y es la guía y fuerza por la que voy a misa.

  2. El viejo Anónimo de las 250 tiene buenas intenciones y algún resentimiento pero se nota que es es un buen pibe.Volvé Padre Merrin que te necesitamos.Voy siempre al Novus Ordo y la verdad es que también se puede encontrar a Cristo hay que hacer oídos sordos a las cancioncitas y a alguna homilía pero el sacrificio del cordero esta ahí también.

  3. Muy lindos,… digo, muy rabiosos los sermones.

    Para los que siempre tenemos que bancarnos la zaambaaaa deel grano trigooo y doña María, y etc. son realmente reconfortantes.

    Creo que entiendo a Sr. anónimo. Aunque creo que es una irreverencia referirse a la Misa como una M… Aunque tampoco creo que haya querido decir eso…

    A pesar de ser muy cascarrabias, demasiado -según dicen los que saben-, no puedo dejar de recordar que Ntro. Señor, además de fuego, además de todopoderoso y omnipotente, es Padre. Papá, en realidad. Como nos enseñó a llamarlo el Hijo.

    Es verdad que frente a la irreverencia erigida en sistema hay que recordar estas cosas, y no viene mal incluso tomarle un poco el pelo a los progres, también es cierto que, si algunos somos todavía reverentes, es porque el Padre tuvo misericordia de nosotros.

    Nosotros, deberíamos tener misericordia de los que no conocen otra cosa. ¿O no?

    Y, otra cosa: el problema no es solamente que la música sea religiosa, sino que sea litúrgica. Porque un negro- spiritual (no sé bien cómo se escribe) es música religiosa, o las saetas andaluzas, pero no son litúrgicas.
    Grr, grr

  4. Estimados comentaristas y estimadissimo fraile:
    Agradezco que comprendan mi situación y agradezco sus plegarias. Rezo para que se les conserve la fe y les pido oraciones por aquellos que como yo van a esas misas y no tienen la suerte de conocer otro tipo de rito. Yo sufro porque conzco que hay otro (mejor) y que por una serie de motivos que no viene a cento, no puedo concurrir. a duras penas que voy a la misa que voy. pero hay gente que no conoce otra cosa, eso les parece bien, es así, allí esta y si el cura lo hace, esta bien. La gente común que no se complica en intricadas rúbricas liturgicas ni mucho menos. Si se comulga en la mo, bueno lo dice el padre, por algo será. Tienen razón el que dice que la culpa la tienen los curas. son unos HDP porque ellos sí saben positivamente que lo que hacen esta mal. Y lo saben por más que el seminario hoy no sea bueno. lo saben tengan la edad que tengan, y creanme, los peores son los viejos.
    Abrazo fraterno
    Anónimo de las no se cuanto

  5. Anónimo de las 2:50: Si Ud. actúa como dice, yendo a esas misas -a las que cada tanto voy, haciendo kilómetros de más para asistir a alguna decente- con verdadera disposición, buscando a Cristo, entonces no debería sentirse atacado por las reprensiones y críticas de Fray Rabieta o algunos comentadores.

    Porque está escrito:

    “25 Golpea al insolente, y el simple se hará precavido,reprende al inteligente, y sabrá entender.”

    Bendiciones.

    PD: ¿En qué zona vive?

  6. Anónimo, cuente con nuestras oraciones.

    Es claro que al hablar de masa, de tropel aborregado o de simplemente bobos, no hago referencia a quien padece – sin desear ni buscar – de un rito carente de sentido común.

    Hablo sí, de quienes lo consienten o siquiera notan lo que sucede allí.

    Si hablamos de un aletargamiento mental, -que no dudo que existe- la diferencia es esencial.

    De más está decir que también habrá que echarse unas oraciones por los aletargados, quienes en definitiva son más víctimas que culpables. Son víctimas del clero, y esos sí que no tienen excusas … aunque ya no sé, a veces me da la impresión que precisamente por haber pasado por los seminarios por los que pasan salen de allí con ignorancia invenciable. Yo qué sé, mejor para ellos …

  7. Me parece que es para pensar lo que escribió el anónimo de las 2.50……

  8. Yo voy a misa común, la sufro, pero por varios motivos, no me queda otra. Creo que están equivocados y Uds que tienen la posibilidad innigualable de asistir a un rito dcoroso, deberían rogar por quienes no la tenemos y asisitimos con fe a un rito indecoroso y no ponerse en un pedestal y repartir condenas. No todos tenemos su suerte y no todos los que vamos a misa común somos irreverentes o cantamos las sambas o elevamos las manos con padre nuestro como si fueramos el pastor gimenez. Recen por nosotros, ustedes que está más cerca de Dios con su rito especial, elitista, ustedes que son los preferidos del Dios, recen por nosotros, los que no podemos ir a otra misa que no sea una Mierda !!!!
    Pero saben una cosa, ahí entre la mierda más hedionda, entre los balas, entre los coros inmundos, entre las irreverencias, entre los curas falsarios con estolas con adornos pampa, entre las comuniones en la mano, entre las zambas del grano de trigo que cae en tierra y desaparece, entre las guitarras y bombos, esta Él. Esta para quienes los vamos a buscar. Somos los menos, muchos van a hacerse ver, a levantar minas, a cantar mal, a hacer sociales, pero algunos vamos a buscar a Cristo y CREANME a pesar de todo si se dispone el alma, se lo encuentra.

    Una voz que clama en el desierto

  9. La liturgia no es dada, viene de Dios. Y arranca con las precisas instrucciones a Moisés sobre el culto y los sacrificios, repetidas varias veces en el antiguo testamento.

    No puedo dejar de pensar en los dos hijos mayores de Aron (sumo sacerdote), sacerdotes, que fueron fulminados por contaminar el sacrificio con “un fuego extraño”.

  10. Excelente Carlista. Yo debo decir al respecto, en primer lugar “Confiteor Deo”, en mis arranques de locura senil los domingos paso por el estercolero del canal oficial y vaya mi sorpresa ver “comer al Primate Argentino y asociados, en la “cena” ofrecida por la patria.
    En segundo lugar, comprobar que es cierto; que el Primate sufre de arteroclerosis mental pues se ha olvidado de hacer la genuflexión luego de Consagrar (si verdaderamente tuvo la intención de hacer lo que hace la Iglesia).
    Si yo tiemblo al pensar que en mi juicio particular se me preguntará “De que sirvió Mi Sangre?; que queda para el Primate y tribu que lo acompaña?
    Respetuosamente lo saludo distintamente In Xto.

    Pd. Para asistir a la Misa Romana una vez por mes con mi esposa hacemos 300 Km (un nada), ya que el “ordinario” de mi diocésis se negó a facilitar un lugar para el Rito de siempre.

  11. Le confieso, Padre Rabieta, que sea o no pecado, cuando me toca acercarme al novordismo por algún compromiso familiar, como esos estúpidos bautismos masivos o las intragables primeras comuniones, siento en primer lugar vergüenza ajena.

    Sí, de verdad. Me da vergüenza ver cómo gente grande canta boleros y reza el Padrenuestro levantando las manos. Es como que me quiero ir para el fondo y gritar: ¡huy Dió! !pero qué boludos!

    En segundo lugar, y en cuanto se me pasa esa primera sensación que por no ser habitué me conmociona un poco y ya encontrándome en condiciones de reflexionar, pienso en el sentido común. Porque esto se puede fundar teológicamente y con citas de santos y de la Escritura como usted lo hizo o desde el sentido común.

    Digámoslo claramente: el Novus Ordo es carente de sentido común en tanto que es una celebración irreverente y la irreverencia hacia Dios es cosa mala. El hombre con fe naturalmente frente a Dios siente reverencia y sin fe ir a misa es un sin sentido. No necesita ir a la universidad para enterarse de esto. Por ello, es que gente sin ninguna formación especial también se acerca al rito tradicional y lo hacen por el sentido común que preservaron.

    También es claro que en épocas de extrema masificación, como la actual, es que fue posible un rito aletargador y para aletargados, como diría Popescu hablando del hombre masa. Este es un aletargamiento mental contra-evangélico. ¡Entendámoslo! Y no me digan que me falta caridad, que ya Castellani en De Kirkegor a Tomás de Aquino hablaba de la relación entre el culto actual y el hombre masa, sin individualidad ni excelencia.

    ¿Quién escribió mejor contra la masa que Ortega y Gasset?

    Ortega fue el que dijo que “la masa cocea y no entiende”. ¡Sí, hasta cocea!

    ¡Qué otra cosa iba a hacer sin atención en la inteligencia ni tensión en el alma?

    Creo, sinceramente, que este es un punto que hay que tenerlo en cuenta. Explica el porqué del éxito del Novus Ordo y de las posibilidades reales de su erradicación. Mientras haya cumbia, reguetón, novelas de la tarde e incultura profunda y endémica, la restauración del Rito Romano Católico será a cuenta gotas porque al hombre no le es dada la posibilidad de escindirse. No puede apagar la cumbia de su automóvil, faltarle el respeto a una vieja en la calle, hacerse cirugías estéticas o agarrarse a trompadas en un boliche para terminar el domingo participando de un culto celebrado en una lengua sacra. El Novus Ordo sí le da esta posibilidad.

    La democracia, en tanto que fomenta la masificación es demoníaca, y el Novus Ordo es uno de sus tantos cultos idolátricos.


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