Posteado por: Fray Rabieta | 1 mayo 2010

La Religión de Cristo

Impíos, que conviertan en libertinaje la gracia de nuestro Dios
y niegan al único Dueño y Señor nuestro Jesucristo.
(Jud. 4)

Dios les envía poderes de engaño, a fin de que crean la mentira.
(II Tes. II:11)

Estimados y frívolos papanatas:

Ya sé que ni siquiera saben quiénes son, pero los herejes como Arrio, como Nestorio, como Pelagio, los heresiarcas como Mahoma, los reformadores como Lutero y Calvino, los racionalistas como Locke y Hume, los modernistas como Loisy y Tyrrell—todos, todos ellos se han querido apropiar de la doctrina de Cristo, con una excusa o con otra. Y casi siempre para acomodarla a su gusto.

Una legión de exégetas à la Bultman, à la Robinson, à la Barth y à la Rivas, se han querido apropiar de la Palabra de Cristo, para acomodarla a su gusto.

Y una legión de liturgistas a las órdenes de Bea, de Bugnini y de Paulo VI, una multitud de carismáticos y de progresistas de toda laya, se han querido apropiar del Culto de Cristo, para acomodarlo al mundo, para acomodarlo a su gusto.

Y una enorme cantidad de predicadores, de teólogos, de misioneros y de obispos y curas, se han querido apropiar de la Moral de Cristo, para acomodarla a su gusto, para acomodarla al mundo (ya no hablan de la pildorita, je, je, y mucho menos de los putinomios).

No sólo eso. También los fundadores de Institutos, Cofradías, Legiones y organizaciones católicas de todo tipo, se han apropiado de la Religión de Cristo, acomodándola a sus necesidades, a las necesidades de su secta, al gusto de cada uno de sus famoso “Padres Fundadores”, sea el Marqués de Peralta, o el Gengis Klan ¿qué diferencia hay?. (Si sacan a Cristo del medio—¿qué me importa quién lo reemplaza, por más “Padre” que sea?).

Reforman, modifican, alteran y cambian la Religión de Cristo, según sus veleidades, según sus gustos, según sus conveniencias. Algunos obligan a prácticas perversas, como la comunión en la mano o usar un lenguaje plebeyo en las fórmulas litúrgicas. Otros prohíben rezar la misa según el rito de San Pío V. Algunos rebajan la augusta figura de Nuestra Señora, otros destruyen altares para reemplazarlos por “mesas de la historia”, ja, ja, ja, y aun los hay que esconden los sagrarios, Dios se apiade de sus almas.

Algunos toquetean las Escrituras, quitando textos—siendo que Nuestro Señor mandó no tocar ni una yod—y otros le agregan cosas, contra la expresa admonición que se halla al final del Apocalipsis:

Si alguien añade a estas cosas, le añadirá Dios las plagas escritas en este libro. (Apoc. XXII:18).

¿Las plagas escritas en este libro? ¡Lindo lenguaje del discípulo que Jesús amaba! ¡Eso sí que es amenazar, ja, ja, ja!

Algunos sepultan a Santo Tomás de Aquino, el Doctor Común, a lo dicho por decenas de los venerables Padres de la Iglesia, a lo establecido por decenas de concilios, y lo reemplazan con las estupideces de Rahner, o de Congar, cuando no de Hans Kühn o de Juan Salvador Gaviota, je, je. Otros inventan nuevas teorías, la de los “cristianos anónimos”, por ejemplo, la teología de la liberación o de la muerte de Dios, ya te voy a dar a vos. Son gente que toman la doctrina y la adaptan a sus necesidades, a sus veleidades, a sus gustos o, más sencillamente, al mundo.

Son los usurpadores de la Religión de Cristo. Porque es de saber que es de Él, y de nadie más. Estos tipos quien hacerla “progresar”, quieren adaptarla al mundo y eso no se puede, porque no es de ellos, ni mía, ni vuestra: es de Cristo, su Fundador, es Su Religión, es Suya.

El Evangelio es de Él, es Su Palabra. El culto es de Él, pues Él lo estableció entre los hombres para religarnos a Él. “Nadie va al Padre sino es por Mí”. La espiritualidad, la doctrina, la liturgia, la moral, las costumbres cristianas, los sacramentos, el oficio divino, el breviario romano, el santo rosario, los íconos y las imágenes, las catedrales y las capillitas, son todas de Él, le pertenecen por derecho de propiedad divina. Constituyen partes de una sola religión, que es la Religión de Él, de Cristo.

Y de nadie más. Pues Él lo ha dicho:

Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último, el principio y el fin. (Apoc. XXII:13).

Él es Rey Soberano de todas las cosas, pero mucho más lo es de Su Religión, que no por nada se llama cristianismo, la Religión de Cristo. Y por tanto, todas las cosas le pertenecen,

Conforme al señorío que le conferiste sobre todo el género humano (Jn. XVII:2).

¿Qué se creen estos usurpadores de la vera religión, la Religión de Nuestro Señor? ¿Creen que se van a salir con la suya? Podrán ensuciar, oscurecer, modificar la liturgia, la doctrina, el culto y las costumbres cristianas—de hecho, eso es lo que hicieron, pero su nueva religión ya no es la de Cristo, quienes así se comportan usurpan el augusto nombre de cristianos: si no siguen a Cristo, si no respetan su palabra ni su legado, su ejemplo, y su doctrina, no son cristianos, qué van a ser, estos usurpadores de la Santa Religión de Cristo, no son más que apóstatas.

Predicadores ignorantes, santos de pacotilla, fundadores de organizaciones que se hacen tributar culto como si fueran el Cristo, pequeños anticristos, teólogos de pega que se ponen a inventar cualquier disparate, escritores “católicos” que repiten el discurso del mundo, políticamente correctos, tolerantes y relativistas, que ocultan la verdad de Cristo, y en especial, la más importante de todas: que vuelve, y que vuelve pronto.

Estos son los que reproducen todos los días el discurso del siervo infiel:

“Mi amo tarda”. Y se ponen a golpear a sus consiervos y a comer y a beber con los borrachos. (Mt. XXIV:48-49).

Pero Cristo vuelve, y pronto, tal como lo profetizó. Los usurpadores disponen todavía de algún tiempo para seguir con sus tropelías—a Bergollo, menos, que el año que viene se tiene que ir, ja, ja, junto con la yegua—pero

Volverá el señor de aquel siervo en día que no espera y en hora que no sabe. (Mt. XXIV:50)

Claro que los usurpadores, los que se llaman cristianos y no lo son, que no adoran al Padre “en espíritu y en verdad”, que acomodaron toda su religión al mundo, se cuecen en su propio caldo y entonces ni siquiera lo esperan: falsificaron la Fe, y ya no creen en Él, falsificaron la Esperanza, y olvidaron que vuelve; falsificaron la Caridad, sobre todo “la caridad de la verdad” que dice San Pablo , y ahora ni siquiera lo pueden amar a Él, Cristo, que es camino y vida, cómo no, pero también la Verdad absoluta, y

han de perderse en retribución de no haber aceptado para su salvación el amor de la verdad. (II Tes. II:10)

Así ocurrió siempre, así ocurrirá al final de los tiempos: estos usurpadores, estos ladrones, estos falsificadores, asesinos de la verdadera fe, tendrán la retribución que corresponde.

Mientras tanto, nosotros estamos llamados a compadecerlos, estos “hombres naturales, que no tienen el Espíritu”, pero eso

con temor, aborreciendo hasta la túnica contaminada por su carne (Jud. 23).

Tipos que se creyeron dueños del cristianismo, de la Religión de Cristo…

* * *

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Responses

  1. La yegua es la yegua, la innombrable, C.F.K.

  2. ¿Quièn es la yegua que se va con Bergollo?

  3. Perfecto…ora sí, seamos fieles a la Iglesia (así tengamos que luchar contra los que quieren cambiarla).
    Seamos fieles a la buena tradición.
    Tengamos fe, la Iglesia de Cristo prevalecerá:
    “Y las puertas del Hades no prevaleceran frente a ella” Mateo 16:18.

    La batalla ya esta ganada “Animo yo ya venci al mundo”

  4. Rublev: tiene razón.

    Será que Kühn me resulta casi innombrable.

    F. R.

  5. Una maravilla todo. El contenido, el modo de decirlo, la Escritura inspirándolo todo.
    Creo que hay una errata, Kühn por Küng.
    Rublev

  6. Cada vez hay mas iluminados que se creen dueños del cristianismo.Y están demasiado cerca copando la parada.Parece que algunos no quieren entenderlo y corren atrás de cualquier nueva luminaria disfrazada de tradición.
    Es muy facil reclutar tradis para estos iluminados.
    El Padre Merrin no deliró con el sueño de la quintita propia…

  7. Excelente, mis disculpas.

  8. Estimado Monseñor Fusilado, estoy en un todo de acuerdo con Ud. por eso puse “iglesia” en minúsculas.
    In Xto.

  9. Cristo está todavía en la Iglesia, a pesar de ellos, Ultramontano. No parece, pero está y cuando vuelva les dirá a varios: “No os conozco”.

  10. Excelente comentario; “ellos se quedaron con las iglesia”; nosotros con la fe.
    Un abrazo
    In Xto.


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