Posteado por: Fray Rabieta | 8 febrero 2010

Cuestión de lenguaje

 

 

¿Por qué pues no podéis reconocer mi lenguaje?

Porque no podéis sufrir mi palabra.

(Jn. X: 43)

Queridas ostras:

He leído con sumo interés la gran cantidad de billetes, cartas, letras y demás comunicaciones que han depositado en el buzón de “Quejas contra el predicador” que Fray Letal dispuso colocar en el pórtico de esta santa iglesia. La verdad es que han hecho mis delicias, pues no hay una sola comunicación que no proteste por mi anterior sermón, en el que los traté de “ostras”.

Se los puede llamar de otra manera: el gran Bulgakov lo llamaba “jesuanismo”, el cristianismo reducido a la persona humana de Cristo—reducido a su aspecto más inmanente…, ¡bah! ¿para qué me voy a gastar con todo esto?

Quizá “moluscos” sea más apropiado. Una de las mentiras más grandes del mundo, una de las falsificaciones más populares de nuestro tiempo es la de los progres que han querido instalar la idea de que el Dios de la Antigua Alianza es distinto, es otro, que el de la Nueva. Ja, ja, idea estúpida si las hay, y sin embargo, corre con patente de corso entre los imbéciles cristianos de nuestros días que son… que son… la mayoría. ¿Un Dios distinto? ¿En serio? Y entonces, el Verbo Encarnado, el Hijo de Dios Vivo, la Segunda Persona de la Santísima Trinidad disentía con el Dios de Abrahám, de Moisés, de Isaac y de Jacob. Ja, ja. Idea tonta, idea insostenible, idea tarada de los progres de hoy, que ni el mismo Arrio, ni Nestorio, ni ningún hereje de monta, que ningún heresiarca que se precie, se habría animado a formular. Idea blasfema, ilógica, contradictoria en sí misma, propia de débiles mentales, o quizá, ¿por qué no?, demoníaca.

No me digan, ché, no me digan. Así que Jesucristo dice cosas distintas que Dios Padre, el Dios de nuestros padres… pero, pero… bueno… es una idea estúpida, a ver si me hago entender de una buena vez.

Su formulación, amados moluscos, es más o menos así: que Dios en el Antiguo Testamento aparece como un Padre malo, enojao, que castiga a los malos, que no tiene compasión con los pecadores, que se muestra severo e inflexible, y que en cambio, el Dios que viene a revelar Jesucristo Nuestro Señor (Él que es la imagen viva del Dios invisible, bendito sea su nombre, que no sé cómo se atreven a distorsionar su imagen) es una especie de hippie, una suerte de molusco blando que no reprende al mundo, ni a nadie, que no tiene más que predicar paz, dulzura y prosperidad, ja, ja.

El tarado de Bultman supo formularlo sintéticamente: Dios es mucho más que un padre que castiga a los malos y premia a los buenos. Pero el insigne Lewis le puso la tapa en menos de lo que canta un gallo: sí, puede ser, pero no es menos que eso. Ja, ja. Estúpida religión blandengue de los progres que no conduce a nada, que no significa nada, que fue inventada por el Padre de las Nadas. O como lo dice nuestro buen Castellani: Jesucristo dijo que hay que amar a los enemigos, pero no dijo que no hay que tener enemigos: eso lo dijo Sidharta Brama Putra (o bueno, algo así).

Insisto, después del sermón del domingo pasado, en que en el cristianismo no hay lugar para las ostras, porque Cristo, bendito sea su nombre, fue cualquier cosa menos que eso. Y por eso lo cru-ci-fi-ca-ron. Lo odiaban porque dijo cosas tremendas, lo mataron con tal de no tener que seguir oyendo cosas terribles, que meten miedo, cosas que sólo un hombre en todo el sentido de la palabra habría sido capaz de decir, un hombre capaz de anunciar que “habrá una tribulación como no la hubo desde el diluvio de Noé” y que agrega luego, “ni la habrá”; hombre que trató a Herodes de “zorro”, hombre que dos veces expulsó a los mercaderes del templo a fuerza de fustazos, hombre que le avisa a Pilatos que el peor pecado lo cometió “quien me entregó a ti” (y que los judíos querían que Mel Gibson saque de la película, “Passion”, asignándose connotaciones antisemitas y olvidando que la frase refiere a un singular).

Por no hablar de su lenguaje, ¿no?, de la imaginería que Cristo prefiere para enseñarnos alguna que otra cosa, que un Patrón inflexible, que un Señor severísimo, que un Juez tremendo, etc., etc… O como lo describe nuestro gran Castellani:

En vez del estilo almibarado que era de esperar del “pálido Galileo” de nuestras iglesias, con el pelito rubio partido al medio, la doble chivita y el rostro de galán de cine… se encuentra uno con un estilo extraordinario, lleno de montañas que se levantan y se echan al mar, de camellos que pasan o no pasan por el ojo de una aguja o la boca de un beatón, de sultanes que mandan pasar a degüello una ciudad entera, de vigas clavadas en un ojo como clavos, de sal que es echada al estercolero, de reyes que guerrean, de casas que se derrumban, de sepulcros blanqueados, de ricachones maldecidos; y al lado de los gestos benignos, como abrazar a un niño, gestos de imperio y aun de iracundia.

Y no los voy a convencer, mis estólidos feligreses totalmente adormilados por el mundo, por más que esté patente, a la vista de cualquiera que lo quiera ver, ahí, esto que está bajo sus narices, en el Evangelio: que hay unas 14 referencias al infierno, ja, ja… metáforas, dirían los de la Parroquia de al lado, imágenes no más, sí, sí… que fuego, sed, tinieblas, cárcel,  y un “gusano que nunca muere”, pero cómo no, claro que son imágenes, pero eso sí, de una realidad tan tremenda que no se puede ni pintar sino con la gehenna, y un estanque de fuego que no se apaga nunca, ja, ja. Ya te voy a dar a vos con tus “metáforas”, ja, ja.

Y si lo quieren ver un poco más de cerca, este asunto de que Cristo no era molusco (Dios me perdone la irreverencia, pero son ellos los que lo sugieren), fíjense cómo lo entendieron sus apóstoles, comenzando por San Pedro, (que por entonces los Papas hablaban en plata). En efecto, el primer Papa, ya en el primer párrafo del discurso inaugural de su pontificado, después de Pentescostés (lleno del Espíritu Santo—o de mosto, elijan ustedes), acusa a los judíos de deicidas: “Vosotros, por manos de inicuos, lo hicisteis morir, crucificándolo”. Ja, ja, blanditos, eran los tipos, ché, muy tolerantes, dispuestos al diálogo, etc… sí, ya te voy a dar a vos.

Y de la primera iglesia, ¿qué quieren que les diga? Por supuesto que todo el mundo se acuerda de la caridad que reinaba entre ellos, y cómo se amaban, y todo lo demás. Pero de lo que no se acuerdan, de lo que no se quieren acordar es el tratamiento que los Apóstoles tenían reservados para algunos, como en el caso de Ananías que se quedó con un vuelto con el asuntito del campo que había vendido—no sé si se acuerdan que San Padro le habla recriminándole porque “Satanás ha llenado tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, reteniendo parte del valor del campo”. Y con eso lo mató nomás: “Al oír Ananías estas palabras, cayó en tierra y expiró” (Hechos V:5). Eso sí que es diálogo, ja, ja, ja… Y si quieren saber más, vayan y fíjense qué le pasó a la mujer del tal Ananías, que Sidharta Brama Putra se moriría de espanto.

Mis amados hermanos, ¿por qué no se hacen budistas de una buena vez y se dejan de joder? Ustedes no son cristianos, por más bautizados, por más que acudan a esta iglesia—un cristiano no puede ser molusco. Y si no, explíquenme la intolerancia, la rigidez, la inflexibilidad de nuestro santo primer Papa—que por entonces decía lo que es en sí, si a mano venía… Las cosas que le dijo a Simón Mago (y no quiero ni pensar las que Cristo Justo Juez les dirá a nuestros colegas tan aficionados a la simonía)…

Y para qué hablar del Apóstol de las gentes, si habrá sido molusco, también, no me digan. Si quieren (ya sé, ya sé, es inútil la referencia, no se van a fijar), bueno, pero si quieren fíjense en el capítulo 23 de los Hechos, y vean cómo le habla San Pablo al Sumo Sacerdote del templo de Jerusalén (otro Ananías, parece que por entonces los tipos con este nombre andaban de culo) cuando el muy sonso manda que le peguen en la boca: “¡Dios te herirá a ti, pared blanqueada!”. Es cierto que después pidió perdón porque no sabía que era el Sumo Sacerdote, pero ya ven ustedes que el jorobado de Jerusalén no se andaba con chiquitas… como cuando afirma que “el amor del dinero es la raíz de todos los males”. Je, je, me pregunto qué se harán los del Opus con eso…

¿Y el manso, apacible, dulce y confortable San Juan, el discípulo amado? No muy ecuménico, tampoco, que en la segunda de sus cartas aconseja que “si alguno viene a vosotros y no trae esta doctrina, no le recibáis en casa, ni le saludéis. Porque quien le saluda participa en sus malas obras” (II Jo. 10). Me pregunto que pensará el famoso Kasper, ja, ja.

Y no acaba ahí la cosa. Al final de su primera carta, Juan dice que hay que rezar por los pecadores: pero no por todos, pues dice que “hay pecado para la muerte; por él no digo que ruegue” mientras nos avisa también que “el mundo entero está bajo el Maligno”.

Así era Cristo, así eran los primeros cristianos. Viriles, resueltos, que hablaban con franqueza, que se “producían” cuando la situación lo exigía, que recurrían a un lenguaje “sí, sí, no, no” y no a toda esta plastificada, maloliente molicie, hecha de miel y de dulce de leche, con que se expresan la mayoría de los clérigos de hoy en día. (Y no me importa si son los zurdos de ayer con sus famosos “cambios de estructura” o los modernistas de hoy con sus “construcciones de espacios de diálogo”, etc.).

No es ése el lenguaje de Cristo. El lenguaje de Cristo es el de Dios, y el que es de Dios escucha las palabras de Dios. “Por eso no las escucháis vosotros”—dijo Cristo, dirigiéndose a los fariseos. Pero, en fin, mis queridos “jesuanistas” que cada uno vele por sí, no sea que nos quepa el sayo, que a continuación explica por qué:

“Porque no sois de Dios.” (Jn. X:47).

*  *  *

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Responses

  1. en realidad, a Uds. deberían excomulgarlos!
    la verdad es que, por lo que dicen y no dicen creer, ya han caído en el cisma

  2. Fray Rabieta:

    Sencillamente genial. Tiene usted una agudeza para desenmascarar los sofismas asquerosos que a veces están metidos hasta en las frases más blandengues y amorositas.
    Se apela al silencio ante el error, silencio que más bien es complacencia y cobardía, silencio que ya vemos cómo ha causado la ruina de millones de almas, silencio de vacío infernal, se apela a ese silencio… en nombre del amor!!

    y del Cardenal Kasper, los que sabemos, sabemos lo que cualquiera puede saber, y con las herramientas que ofrece el internet no es demasiado difícil informarse.

    Y aquí hay un gran problema: en este caso también se pretende que quede silenciada la denuncia del error en nombre de una caridad mal entendida… y además es sólo un chiste, muy divertido para los que conocemos la trayectoria “en la fe” (o en la impugnación de la Fe, más bien dicho) del Cardenal Kasper.

  3. “Ladran Sancho, señal que son perros” CFK

    “Ladran sancho, señal de que aman el dinero y que son del Opus” Monaguillo ciego

    Yo escucho los ladridos, aunque sean tenues porque por mi condición, tengo muy desarrollado el oído, el olfato y el tacto. El primero me permite escuchar esos sordos ladridos, el segundo me permite oler el tufo y el ultimo leer !

    Saludos
    Monaguillo ciego

  4. Querido Fray Rabieta: El único reproche que puedo yo hacerle es que no escriba usted un sermón rabioso cada día. Acostumbro a visitarle cada mañana en busca de uno y cuando no lo encuentro carga usted sobre su conciencia el que deba sumergirme en el tráfico madrileño y en el mundo hostil sin media línea que llevarme a la boca. Un sermón cada tres días…o cuatro. No se haga de rogar.

    Suya afectísima.

    Natalia

  5. Semejante barbaridad (el Dios del Antiguo Testamento y el del Nuevo…) estaba ya desarrollada en el siglo II y fue decididamente condenada por la Iglesia.
    http://es.wikipedia.org/wiki/Marcionismo
    Un ósculo pacis
    Javier del Río

  6. Marta, defina “amor” como usted lo llamó, y que yo prefiero llamar “caridad”, por menos sentimental, aunque no está mal llamar a esta virtud como lo hace.

    Le pido esto porque quizás allí esté el nudo de las divergencias.

    Y le anticipo, si su definición me convence y ya que sería igual, elijo ser cebra, no asno.

    Y como dijo uno: “le agradezco y retibuyo los deseos, con protestas de afecto y reembolzo de esperanzas”, besando su mano, y del fraile la pata.

    EL CARLISTA.

  7. Pues en respuesta también a FRM, a mí no me molestan ni el “ja, ja” ni lo demás. Me gusta el estilo, fraile, que es hasta literario y toda la cosa. Me molesta un poco el temita de que se meta con los Opus y con el CVII: muy al filo del reglamento. Pero por lo demás, dele, nomás.

  8. Se le sugiere a la querida Marta que repase un poco de historia: encontrará de cardenal a cada nene que no te digo nada, digamos, desde Richelieu hasta Marcinkus.

    Pero si no quiere hablar mal de ellos, ¿por qué no se pasa a la Parroquia de al lado, “Tratémonos dulcemente”?

    Porque ellos dicen que nosotros somos más papistas que el Papa.

    Y a fe mía, ellos, tan campantes, son más cristianos que Cristo.

    Cosa que, claro, no puede ser.

    Con mi fraternal bendición y rogando al Espíritu Santo que te confiera el don de temor de Dios.

  9. Estimadísimo FRM:

    Si lo quiere en términos “lógicos” la distinción que menciona sería “de razón” y no “real”.

    Desde el punto de vista de la Doctrina (desde los hechos las diferencias comienzan nada más ni nada menos que con la Encarnación) la unidad es más que evidente. La diferencia puede ser, si ud. quiere y siguiendo el magisterio, de “pedagogía divina”.

    En cualquier caso, hablar de un Dios Inclemente y atemorizante es, por supuesto, siempre una mutilación, incluso en el AT. En un mismo Salmo ud. encuentra primero “tiemblen ante el Sñor toda la tierra” y luego “no teman, el modeló cada corazón y comprende todas sus acciones” (perdón por la cita de memoria pero algo parecido es…)

    Respetos.
    Natalio

  10. un amigo mío puso un link en FB a tu artículo!

    sorry, pero… lo encuentro horrible!

    no considero apropiado hablar así del cardenal (un cardenal de la Iglesia católica, cuya fe tú pretendes defender) Karper!

    lo del Opus Die, dejémoslo en que es un chiste de mal gusto…

    te dejo una frase de una amiga mía (alemana), que dice que “…nos invitan a mirar hondamente la condición humana, y a hacer menos radicales nuestros juicios sobre situaciones complejas. No hay sólo dos colores, el blanco y el negro: el mundo no está lleno de pecadores, por una parte, y de mártires que mueren cantando, por la otra. Todos somos grises como los asnos, o rayadas como las cebras”.

    No, no podemos andar por el mundo dando palos a los que no son como yo… “que me considero la medida de todas las cosas”, no crees? Yo sí creo en la tolerancia -fruto del amor- como lo que es: la más importante -el AMOR- de las virtudes teologales!

    saludos y sugiero un cambio de nombre… rabieta es un nombre horrible! tal vez un cambio de nombre te ayude a ser menos… rabioso; te aconsejo encomendarte, para ello a San Juan 😉

  11. Estimado comentarista FRM: No pretenda que los sermones de este cura mal llevao sean un tomo entero de teología, pues lo que los cristianos de hoy en día necesitamos es alguien que nos cague a pedos y que diga las cosas como son. Los Ja ja ja no son risas de diversión sino de esas risas del que ríe último. Además tocar (leer) un sermón es mucho más sencillo que acariciar largos textos en braille.
    Saludos
    Monaguillo ciego

  12. Fray R. M.: por supuesto que tiene razón. Y por supuesto que está enteramente equivocado, pues el género homilético no permite las distinciones que usted querría destacar.

    Y que Bouyer hizo, como todo, magníficamente.

    Ja, ja.

  13. Así es. Gracias por decir las cosas tan claras. Es un consuelo leerle.

  14. Digo yo, ¿por qué en vez de tanto JAJAJA (un tanto ramplón) no explica Usted, Padre, cómo acomodar el “a vosotros se les dijo, pero yo os digo” a esta suerte de “serena continuidad” entre el VT y el NT. Nadie pretende seguir a Tertuliano, pero no son pocos los Padres que han marcado con vigor la dis-continuidad entre la Ley Vieja y la Nueva, el Dios de Israel y el Padre del Hijo Único… Louis Boyer lo ha pormenorizado en no menos de 238 páginas… sin tanto JAJA y más miga.

    FRM


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